Cuidado de nuestros genitales

Lo que nos dice la medicina funcional sobre el cuidado de nuestros genitales

La presión sobre la belleza de las mujeres ha llegado también a sus genitales. La normativa ahora no es solo contra el (mal?) olor, sino también impone genitales completamente rasurados, vulvoplástias y cirugías de labios menores. Desde el feminismo se denuncia esta imposición que se reconoce influenciada por la estética porno en uso, en el cual el modelo de mujer tiende a ser aniñado con vulvas de aspecto infantil como si el patriarcado nos quisiera siempre débiles y vulnerables. La medicina funcional y la medicina con perspectiva de género rechaza esta normativización y nos aportan consejos muy útiles sobre el cuidado de nuestros genitales externos, es decir, vulva, vagina, periné etc mal llamadas “partes íntimas”, una forma más de silenciar sus verdaderos nombres. Por una parte el pelo siempre es protector, especialmente en una piel tan sensible como es el monte de Venus y por otra parte nuestros genitales externos son tan distintos de los de las demás como nosotras y por ello perfectos en si mismos, así que en muy contadas ocasiones puede estar justificada una labioplastia de reducción. El uso de ropa íntima de algodón puede evitar la aparición de reacciones alérgicas (la lencería se nutre del plástico reciclado de botellas). Por otro lado, el cuidado de nuestros genitales, la llamada "higiene íntima femenina" no necesita productos especiales. El lavado diario con agua y jabón neutro es suficiente. La vagina con su flora propia protectora solo requiere para su mantenimiento una dieta adecuada de probióticos y evitar la contaminación por flora patógena utilizando preservativos en relaciones esporádicas. Por último invito a todas las mujeres a mirar y a conocer sus genitales externos por medio de un espejo y si se puede un espéculo. Al fin y al cabo el conocimiento es poder.

Maria José Hernández Ortiz

Dra en medicina

Doctor of chiropractic

Corazón roto

Popularmente se dice que alguien tiene el corazón roto o que se le ha roto el corazón cuando se sufre de alguna experiencia emocional traumática, a pesar de que el corazón no es, aparentemente, un órgano emocional. Sin embargo ahora la ciencia ha descubierto que esta sabiduría popular tiene también una base científica ya que al parecer los traumas vividos también afectan al corazón.

Rebeca Thurston publica en una revista científica un estudio realizado en 272 mujeres peri y pos menopáusicas, no fumadoras ( el tabaco es el primer factor de riesgo de enfermedad cardíaca). Esta elección está basada en el demostrado aumento de incidencia de enfermedades cardiovasculares y de infarto de miocardio en esta etapa de transición de las mujeres. En este estudio se comprueba que las mujeres que en su vida han tenido tres o mas experiencias traumáticas, tenían un endotelio (el recubrimiento que tapiza internamente los vasos sanguíneos y el corazón) mas débil, lo que aumentaba la susceptibilidad de los mismos al daño circulatorio y por tanto la posibilidad de sufrir arteriosclerosis y por ello problemas cardiovasculares.

Este puede ser un argumento mas, aunque innecesario, para proteger a las mujeres de experiencias traumáticas evitables como acoso sexual, violaciones, abuso físico, violencia de género etc ya que de otras experiencias como la muerte de un hijo o hija o la misma muerte del compañero, o presenciar algún desastre natural no son evitables. En cualquier caso también aprender a gestionar las emociones intensas seguro que en un futuro se demuestra útil para evitar que se nos rompa el corazón.

1. Rebecca Thurston: “Multiple sources of psychosocial disadvantage and risk of coronary heart disease”. North American Menopause Society (NAMS). 2017

Maria José Hernández Ortiz
Dra en medicina Quiropráctica
www.quirovida.es