¿Por qué el agradecimiento es una clave para la felicidad?
En este blog he encontrado una explicación clara del tema, el contenido en diferentes aminoácidos de los alimentos y también todas las posibles combinaciones de alimentos para conseguir lo que llaman proteínas completas, es decir, proteínas con todos los aminoácidos, como la carne.
https://crearsalud.org/claves-para-combinar-las-proteinas-vegetales/
Mochilas sobrecargadas de libros

¿Son las mochilas sobrecargadas de libros las responsables de parte de los problemas musculoesqueléticos que padecemos de adultos?
Te imaginas ir cada día al trabajo con hasta 15 kilos a la espalda: así van al colegio algunos niños, con el 20% de su peso en la espalda.
El cuerpo de los pequeños se adapta al peso cambiando la forma de caminar, un proceso en el que se pueden generar lesiones de espalda, cadera, rodilla y pies y esto claramente repercute en su salud infantil y adulta.
Os invito a leer el articulo completo en el País.
El miedo paralizante
Es una pena que nuestros jueces no estén actualizados en este conocimiento (y de paso en el de la perspectiva de género) y no nos eviten el bochorno de escuchar algunas sentencias en caso de violaciones. Sin embargo, en vista de la falta de justicia, nos queda la esperanza de que al menos tenemos la alternativa de aprender a no ser una presa tan fácil por culpa del miedo paralizante.
* En Mallorca se imparten talleres de wendo
El miedo paralizante
Dra Maria José Hernández Ortiz
www.doctorahernandezortiz.es
La autoestima sana
Muy adentrada ya en la edad adulta y con varios títulos universitarios a mi espalda descubrí en un taller cuán grande era mi falta de autoestima. Indagué en el sentimiento que reconocí imbricado profundamente en mi ser y comprendí que el hecho de ser “una mas” en una familia andaluza de clara estructura patriarcal en la que lo masculino era idolatrado, tenía mucho que ver con ello. Trabajar sobre este descubrimiento me ha ayudado a mejorar muchas áreas de mi vida.
La falta de autoestima o la valoración negativa de nuestras características, capacidades y potencial, tiene nombre de mujer. Un estudio de 2016 con cerca de 1 millón de personas, comprobó mayor incidencia entre mujeres en todas las culturas estudiadas, especialmente en occidente. Sin duda entre los factores que mas influyen en esta falta de autoestima está la imposición social de ser bellas, ser tratadas como ciudadanas de segunda y también con la imposibilidad de cumplir objetivos inalcanzables como el de ser supermujeres.
Se considera que una alta autoestima fomenta el bienestar, una conducta pro social, relaciones mas satisfactorias y mejor interrelación en grupos, mientras que la falta de autoestima afecta a la salud, no solo la salud psíquica con: depresión, ansiedad, timidez, anorexia, insomnio, etc, sino que también aumenta la vulnerabilidad a trastornos y enfermedades físicas probablemente con mediación del estrés. Teniendo en cuenta que esta peor autoestima de las mujeres tiene que ver con su forma de socialización, es necesario que comencemos cambiar estos patrones para promover la autonomía y la autoconfianza en nuestras niñas. Reducir el énfasis en la apariencia física, enseñarles a mirarse al espejo sin juzgar su aspecto, apreciarse como seres únicos sin compararse de forma negativa con las demás, sería la forma de fomentar y cuidar la autoestima de las mujeres del futuro y de esta forma garantizarles una vida mas feliz y mas sana.
De que hablamos cuando hablamos de salud
Y sigo con los principios: en esta web somos apasionadas de la salud. No ¡claro! del concepto de salud negativo del sistema biomédico imperante -medicina tradicional- basado en la idea de que la salud es ausencia de enfermedad, sino de una visión de salud en positivo. Una visión de la salud que la entienda como la capacidad de adaptación del organismo a las circunstancias que la vida nos depare. Siempre he pensado que necesitamos pensar mas en lo que hablamos cuando hablamos de salud ya que según la OMS el 60% de las causas que nos enferman están relacionadas con el estilo de vida (1). Necesitamos profundizar mas en las cosas y las causas que nos llevan a enfermar o al menos a colocar el organismo en situación de desequilibrio que puede llevar a enfermar. También en las situaciones, actitudes, causas y cosas que se asocian con una mayor calidad de vida, con el bienestar, con el crecimiento en todos los ámbitos de la persona y nos llevan a envejecer convirtiéndose en personas cada vez mas sanas y mas sabias (que se puede).
Para ello resulta imprescindible plantearnos la necesidad de tener un sistema de salud en el que se educa a los jóvenes a cuidar si mismos y de su salud desde temprano, aprendiendo en sobre ella en asignaturas de “educación para la salud” que les ayude a hacer las mejores elecciones el cuidado de su cuerpo a lo largo de su vida. A partir de ahí, a lo mejor un día cuando hablemos, hablaremos de la verdadera salud.
1- Ziglio E, Currie C, Rasmussen VB. (2004). The WHO cross-national study of health behavior in school aged children from 35 countries: findings from 2001–2002. J School Health, 74 (6): 204– 206Cuidado de nuestros genitales
Lo que nos dice la medicina funcional sobre el cuidado de nuestros genitales
La presión sobre la belleza de las mujeres ha llegado también a sus genitales. La normativa ahora no es solo contra el (mal?) olor, sino también impone genitales completamente rasurados, vulvoplástias y cirugías de labios menores. Desde el feminismo se denuncia esta imposición que se reconoce influenciada por la estética porno en uso, en el cual el modelo de mujer tiende a ser aniñado con vulvas de aspecto infantil como si el patriarcado nos quisiera siempre débiles y vulnerables. La medicina funcional y la medicina con perspectiva de género rechaza esta normativización y nos aportan consejos muy útiles sobre el cuidado de nuestros genitales externos, es decir, vulva, vagina, periné etc mal llamadas “partes íntimas”, una forma más de silenciar sus verdaderos nombres. Por una parte el pelo siempre es protector, especialmente en una piel tan sensible como es el monte de Venus y por otra parte nuestros genitales externos son tan distintos de los de las demás como nosotras y por ello perfectos en si mismos, así que en muy contadas ocasiones puede estar justificada una labioplastia de reducción. El uso de ropa íntima de algodón puede evitar la aparición de reacciones alérgicas (la lencería se nutre del plástico reciclado de botellas). Por otro lado, el cuidado de nuestros genitales, la llamada "higiene íntima femenina" no necesita productos especiales. El lavado diario con agua y jabón neutro es suficiente. La vagina con su flora propia protectora solo requiere para su mantenimiento una dieta adecuada de probióticos y evitar la contaminación por flora patógena utilizando preservativos en relaciones esporádicas. Por último invito a todas las mujeres a mirar y a conocer sus genitales externos por medio de un espejo y si se puede un espéculo. Al fin y al cabo el conocimiento es poder.
Maria José Hernández Ortiz
Dra en medicina
Doctor of chiropractic
Corazón roto
Popularmente se dice que alguien tiene el corazón roto o que se le ha roto el corazón cuando se sufre de alguna experiencia emocional traumática, a pesar de que el corazón no es, aparentemente, un órgano emocional. Sin embargo ahora la ciencia ha descubierto que esta sabiduría popular tiene también una base científica ya que al parecer los traumas vividos también afectan al corazón.
Rebeca Thurston publica en una revista científica un estudio realizado en 272 mujeres peri y pos menopáusicas, no fumadoras ( el tabaco es el primer factor de riesgo de enfermedad cardíaca). Esta elección está basada en el demostrado aumento de incidencia de enfermedades cardiovasculares y de infarto de miocardio en esta etapa de transición de las mujeres. En este estudio se comprueba que las mujeres que en su vida han tenido tres o mas experiencias traumáticas, tenían un endotelio (el recubrimiento que tapiza internamente los vasos sanguíneos y el corazón) mas débil, lo que aumentaba la susceptibilidad de los mismos al daño circulatorio y por tanto la posibilidad de sufrir arteriosclerosis y por ello problemas cardiovasculares.
Este puede ser un argumento mas, aunque innecesario, para proteger a las mujeres de experiencias traumáticas evitables como acoso sexual, violaciones, abuso físico, violencia de género etc ya que de otras experiencias como la muerte de un hijo o hija o la misma muerte del compañero, o presenciar algún desastre natural no son evitables. En cualquier caso también aprender a gestionar las emociones intensas seguro que en un futuro se demuestra útil para evitar que se nos rompa el corazón.
1. Rebecca Thurston: “Multiple sources of psychosocial disadvantage and risk of coronary heart disease”. North American Menopause Society (NAMS). 2017
Maria José Hernández Ortiz
Dra en medicina Quiropráctica
www.quirovida.es
El COLESTEROL: LA MUERTE DE UNA TEORÍA QUE HA CAUSADO MUCHO DAÑO: la industria ha triunfado, los pacientes no.
“Los crímenes de la Industria farmacéutica”: El caso de la Lyrica y el Neurontin, asesinos de neuronas
¿Qué hacemos con nuestro oncocuerpo?
LA MEDICINA NECESITA SENTIRSE DERROTADA
Con este polémico título, Richard Smith, antiguo editor del British Medical Journal (una de las más prestigiosas revistas de medicina del mundo), escribía en 2010 un artículo sobre el estado de la medicina actual. Smith sostenía que ser derrotado es algo muy positivo porque puede llevar a la renovación, cosa que nunca suele ocurrir con la victoria. Y ponía como ejemplo un partido político que es derrotado en las urnas y tiene que repensarse en un proceso que a menudo es difícil, doloroso y prolongado, pero creativo al fin y al cabo.
La medicina, sin embargo, nunca ha sido derrotada y por eso no tiene estímulo para replantearse las bases que la fundamentan. Y no es que no tenga motivos para sentirse derrotada, sino que una inmensa prepotencia y muchos intereses creados la hacen ciega a la realidad. Y la realidad es que, según las estadísticas de la OMS, la salud global de la población no parece haber mejorado significativamente durante el último siglo, a pesar del brutal aumento en los costos de salud, de los increíbles avances en las técnicas diagnósticas y los procedimientos quirúrgicos. Lejos de esto, Ivan Illich, uno de los mayores críticos a nuestro sistema médico que ha dado la historia, ya preveía en 1973 que precisamente la medicina se convertiría en una de las mayores amenazas para la salud. Hoy en día es un hecho constatable: en el mundo civilizado, la llamada “medicina tradicional” es la cuarta causa de muerte, tal como fue reconocido por el Instituto Nacional de Salud Norteamericano hace no muchos años, dato que se repite en los países en los que hay estadísticas realizadas.
Una medicina que no satisface
Actualmente, somos testigos de una falta de satisfacción generalizada con la ciencia médica. El origen de esta insatisfacción, según plantea el físico y filósofo de la ciencia Fritjof Capra, está relacionado con el marco conceptual en el que se apoya la práctica médica: el modelo biomédico, firmemente arraigado en el modelo cartesiano, caracterizado, entre otras cosas, por la parcelación del cuerpo y la persecución del síntoma. En lugar de preguntarse por qué ocurre una enfermedad y evitar las condiciones que conducen a ella, la ciencia médica (y como consecuencia los practicantes, salvo honrosas excepciones) se limita a interferir en el proceso por el que opera la enfermedad, generalmente por medio de fármacos que únicamente consiguen cronificar los procesos. Y así llegamos al origen obvio de la insatisfacción: una desproporción marcada entre el coste y la efectividad de la medicina moderna, cuyo descontento entre pacientes y practicantes es mucho más medible en los países en los que el dinero sale directamente del bolsillo del enfermo.
En un artículo recientemente publicado en la Revista de la Clínica Mayo se apunta que aproximadamente el 50% de los procedimientos establecidos en la práctica médica occidental en la actualidad son peores que no hacer nada o hacer cosas más simples. Se considera, por ejemplo, que sobran aproximadamente el 30% de las intervenciones obstétricas. Y la medicalización de nuestras vidas llega incluso a técnicas de prevención que son más perjudiciales que beneficiosas, como la vacuna del virus papiloma humano o la detección de problemas de próstata por medio de la PSA.
Este momento de profunda crisis de sostenibilidad del sistema sanitario público español, como si de una gran derrota se tratara, podría ser una oportunidad idónea para eliminar “lo que no funciona” en la medicina e incorporar, a modo de injertos, lo que sí funciona de otras disciplinas, de tal manera que se pudiera aumentar la satisfacción de practicantes y usuarios, y por supuesto, mejorar y mantener el estado de salud de la población, así como asegurar la cobertura de la mayor parte de habitantes. Y esto significa saltar por encima de ese monopolio médico erigido en la posesión de la verdad y donde una excesiva medicalización, fruto en parte del poder de las farmacéuticas, impide y cierra el paso a cualquier trabajo conjunto entre distintas disciplinas.
Nuevo modelo de medicina
En conclusión, seguimos teniendo un sistema institucional de salud basado en una visión parcelada del ser humano y centrado en la enfermedad y en la persecución del síntoma. La difusión a través de los medios de comunicación de recetas farmacológicas mágicas o programas que se centran en la pormenorización de las enfermedades y sus síntomas, suman en la construcción de la desconfianza hacia nuestro organismo, a la vez que fomentan la confianza en la farmacología y en la tecnología como la solución –única- para nuestros males.
Ha llegado la hora de tener un sistema de salud fundamentado en una visión integral de la persona e integrada del ser humano en su medio, y basado en fomentar la verdadera salud del cuerpo. Es hora de que la ciencia reconozca que el cuerpo humano es en realidad una creación extraordinaria de la naturaleza, capaz de autorrepararse y mantenerse sano, y enseñar y promover la mejor manera de autocuidado de tan maravillosa máquina. La traducción de estas ideas se debería materializar en la integración del conocimiento de diferentes disciplinas en un trabajo conjunto al servicio del ser humano. Si el equilibrio es uno de las características básicas del funcionamiento de nuestro cuerpo, llevar el equilibrio a un nuevo modelo de “medicina”, podría ser un buen camino en ese proceso creativo del que hablábamos al principio. La medicina, pues, necesita sentirse derrotada.
DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE SALUD
Siempre he echado en falta que la medicina nos aportara una definición de salud con sentido, teniendo en cuenta que, aunque se defina ciencia de la salud, la medicina es solo una ciencia de la enfermedad, y a esta sí que la tiene bien definida, clasificada, subclasificada y (a veces, mal-)tratada.
También echo de menos, mucho más debate ciudadano sobre lo que significa estar sano o enfermo, sobre lo que es la salud y la enfermedad, sobre lo que nos enferma y nos sana o sobre la relación entre la salud y la calidad de vida.
Algunas definiciones como la del diccionario: “salud como estado en que un ser u organismo vivo no tiene ninguna lesión ni padece ninguna enfermedad y ejerce con normalidad todas sus funciones” simplemente ni nos resuena ni nos aporta nada. Por su parte la tan denostada definición de la OMS: “El estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad” tiene de bueno que por primera vez se trasciende lo físico y se mencionan nuevos aspectos del ser humano que nos pueden llevar a enfermar, aunque por contra esta definición haga creer, por ejemplo, que estar triste por la desaparición de un ser querido es estar enfermo, ya que no se está en completo bienestar mental y probablemente tampoco físico, y quizá explique la tendencia actual de medicalizar la tristeza.
Me gusta mucho más la definición de Jordi Gol i Gurina: “La salud es aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa”, (https://ecriteriumes.wordpress.com/tag/jordi-gol/) que introduce un elemento dinámico y subjetivo, además del social. Porque ¿cómo encerrar en un concepto estático algo que está en continua fluctuación, en continuo cambio, al igual que nuestro organismo; algo que no es igual ayer que hoy o mañana; algo que depende de tantos factores, incluido el factor azar sobre el que nuestra buena voluntad no tiene ningún poder (un accidente grave, por ejemplo), como si de una lotería ganada sin apostar se tratase e incluso una lotería que no se gana ni siquiera comprando todas las papeletas (el fumador compulsivo que muere a los 100 años sin efectos secundarios).
Por eso, hasta ahora, la mejor definición de salud que he encontrado es: aquella situación del cuerpo que permite la mejor posible adaptación a todas las circunstancias externas, entendiendo por cuerpo todas las dimensiones del ser humano y por circunstancias externas todas aquellas que no comprometan irremediablemente la situación de equilibrio del organismo, necesaria e imprescindible para su adaptación. La salud física sería, por ello, la capacidad de la persona de mantener el intercambio con el medio y resolver de la manera más satisfactoria las propuestas que la vida le plantea; y la salud mental representaría un rendimiento óptimo dentro de las capacidades que posee el individuo. Con esta perspectiva no se trata de no sufrir un resfriado, sino de salir de él rápido y sin complicaciones; y sí se trata de llorar a rabiar por un ser querido que desaparece o de "darlo todo" en los buenos momentos. En consonancia con esta descripción, tiene entonces mucho sentido plantearse la existencia de factores de riesgo para enfermar y factores protectores de la salud, y entender que la gracia de la vida es encontrar un equilibrio entre los factores de riesgo y los factores protectores para que los primeros no se acumulen innecesariamente predisponiéndonos a la enfermedad, y los segundos no nos conviertan la vida en algo aburrido y sin chispa. Todo esto, además de darnos poder creativo en nuestra vida, también nos permite valorar en cada momento qué es lo que nos acerca más a la salud, y a través del propio conocimiento, entendernos y comprender cuáles son los factores de riesgo propios, teniendo en cuenta nuestras particulares y únicas condiciones personales.
Nos encontraríamos, entonces, ante un concepto flexible de salud que se acercaría más al propósito gozoso y solidario de ser cada vez más felices y mejores personas.
Ponte manos a la salud
Cae en mis manos, o mejor dicho, baja desde la pantalla de mi ordenador ante mis ojos un artículo que me llega desde la red CAPS (Centro de Análisis y Programas Sanitarios, red feminista de mujeres sanitarias del Estado Español) enviado por Enriqueta Barranco, compañera sabia de la Red, mujer maravillosa y profesora de Ginecología de la Universidad de Granada. Se trata de un artículo sobre la copa menstrual publicado en el número 90 de la revista Ecologista.
Los tentáculos de la industria, según Enriqueta y la autora del artículo, Lourdes Jiménez, son largos y mueven instituciones tan claves en el mundo de la ginecología como la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia), y no siempre en beneficio de las mujeres, como se ha demostrado con su apoyo a la fatídica vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), del que hablaremos otro día.
No se puede negar que una mujer en su período de vida menstruante es una fuente garantizada de ingresos para la industria: una media de 17 “unidades sanitarias” (compresas o tampones) por menstruación en cada mujer durante aproximadamente unos 38 años de media dejan un jugoso beneficio para la industria, aunque también un rastro de desechos enormes, sobre todo cuando se considera además que la mitad de la humanidad pasa por este período. El volumen de negocio de esta industria se aprecia cuando, por ejemplo, se ve el espacio ocupado por los productos sanitarios para mujeres en el supermercado. Por eso se entiende que esta industria se resista como gato panza arriba a la hora de permitir hablar libremente de alternativas más económicas, saludables y respetuosas con el medio ambiente, como es la copa menstrual. En este sentido, se nos desvela cómo una empresa de compresas compró hasta al mismísimo presentador del Hormiguero, que en uno de sus célebres programas, junto con sus colegas masculinos, ridiculizaba la idea de la copa menstrual mientras en los intermedios ponían anuncios de compresas de la firma.
La copa menstrual la inventó Leona W. Chalmes en 1867 -nos cuenta Lourdes Jiménez- y tuvo poco éxito de utilización hasta que en el 2000 comienza a ser fabricada con silicona y su uso se va generalizando entre mujeres jóvenes. Según un estudio realizado por estudiantes de matrona en Madrid, el uso de la copa menstrual no afecta tanto a la flora vaginal y al ph como el uso de tampones. Pero además, muestra muchas otras ventajas, como menos alergias y sequedad vaginal, menos alteraciones en la mucosa, menos olor o, al menos, un olor más natural al no estar mezclado con químicos, mayor duración y más comodidad con el ejercicio. La copa menstrual es, evidentemente, mucho más barata y, sobre todo, no hay ningún caso de síndrome tóxico, sí descrito, por otro lado, con los tampones a mediados de los 80. También apoya la mayor salubridad y seguridad de la copa menstrual frente a compresas y tampones el hecho de que se ha culpado a los fabricantes de tampones y paños higiénicos de añadirles asbesto, dioxinas y rayón, sustancias tóxicas que además de aumentar la hemorragia menstrual, son potencialmente dañinas para la salud*.
Aunque al principio puede haber cierta confusión en cuanto al tiempo de uso, o miedo a posibles fugas, pronto las mujeres se dan cuenta de lo fácil de utilizar que es, de lo confortable y de las otras enormes ventajas que depara, además de llevarse la sorpresa de que no es tanta la sangre expulsada, ni tan maloliente.
Desafortunadamente, hay foros en los que todavía se ve la menstruación como algo sucio, algo impuro de lo que no se puede hablar, muchos de ellos promovidos por los poderes económicos que han mercantilizado y se han apropiado de nuestra menstruación, y en general, de nuestra salud. Por eso, hablar de ello, acercarnos a nuestra menstruación, ver la sangre en la copa menstrual, nos empodera porque nos hace situarnos en un contacto sano con nuestro cuerpo.
*(https://ginecologianatural.wordpress.com/2009/10/30/sobre-los-quimicos-toxicos-en-los-tampones-y-toallas-higienicas/ )
MUJERES EMPODERADAS PARA HOMBRES MÁS SANOS
Tal y como explicamos en el escrito anterior, el patriarcado, el orden social que nos regula, atribuye roles diferentes a los dos sexos, lo que provoca que los comportamientos y los riesgos asociados a ellos sean diferentes.
La interacción del patriarcado con la salud de las mujeres ha sido bien estudiada gracias a los movimientos feministas, pero no tanto la relación del patriarcado con la salud de los varones, aunque cada vez hay más grupos de “hombres buenos” (1) que comienzan a cuestionarse y a desmontar sus privilegios de género admitiendo las consecuencias ambivalentes en su vida y en su salud (2).
En la actualidad, el modelo de masculinidad dominante (entendiendo masculinidad como el conjunto de atributos, valores, funciones y conductas que se suponen esenciales al varón en una cultura determinada) está entrando en crisis. Son los propios hombres los que arrojan fuertes críticas ante su socialización tradicional.
Los varones patriarcales viven vidas más enajenadas que las mujeres (3). Sirva de ejemplo y de alegoría el hecho de que el varón que se quiera integrar y pertenecer a la élite patriarcal no tiene más remedio que sacrificar sus gustos o creatividad personales en el vestir para embutirse en el atuendo uniformante, gris y plano que es el traje con corbata (siendo ésta la única ventana permitida a la creatividad o al color en su vida). También, en este sentido, hay que destacar cómo los imperativos del patriarcado en los varones los alejan de su cuerpo y les hacen delegar el autocuidado a personas ajenas: la madre, la esposa etc.
Existe un fenómeno generalizado en todos los países y culturas: la mortalidad de los varones comparada con la de las mujeres es mayor en todos los grupos de edad; y también es evidente que los varones viven menos que las mujeres con una esperanza de vida de, al menos, 7 años menos que las mujeres, diferencia que es incluso mayor en España.
La mayor mortalidad de los hombres está relacionada sobre todo con patologías concretas como el cáncer de pulmón, la enfermedad coronaria, enfermedades de transmisión sexual, accidentes, cirrosis alcohólica y otras adicciones, todas ellas tienen factores de riesgo íntimamente relacionados con el estilo de vida. Por lo tanto, se puede afirmar que la diferencia de mortalidad de los varones puede ser explicada por la diferencia de comportamiento entre hombres y mujeres.
Ya en el 2005, D. Stanistreet y colaboradores (4), se preguntaban en su publicación de la revista de epidemiología científica Journal of Epidemiology and Community Health, si el patriarcado podría ser la causa de mayor mortalidad entre los varones comparado con las mujeres. Para demostrar esta premisa los autores estudiaron la mortalidad masculina por cualquier causa en los años 1994 y 1995 en 51 países según datos de la OMS. En estos países, el grado de instauración o penetración del patriarcado se valoró con determinados marcadores como son: el porcentaje de mujeres con empleos bien remunerados, la proporción de mujeres en posiciones de poder o la división en el trabajo del hogar y la tasa de muertes por violencia de género en ese país. La conclusión fue muy reveladora ya que, efectivamente, cuanto mayor era la instauración del machismo patriarcal, mayor era la brecha de supervivencia entre los dos sexos. Los resultados resaltaron que existe una asociación significativa entre la muerte violenta de mujeres y la muerte precoz de los varones. De hecho, en las sociedades más patriarcales, la probabilidad de morir precozmente para los hombres resultó ser un 31% más alta que en las sociedades donde las mujeres y los hombres tienen los mismos derechos. Es decir, cuantas más mujeres mueren de forma violenta en un país, mayor es el número de hombres que mueren por diferentes causas cada año. Los autores sugieren que el patriarcado y la forma de socializar a los hombres por sí mismo puede ser malo para su salud y ser responsable de su mayor mortalidad en las sociedades más patriarcales, o en otras palabras “la opresión y la explotación daña al opresor tanto como al oprimido”.
Ya como anécdota, según este estudio, Rusia, los países del Este y Colombia estarían entre los lugares con mayor impregnación patriarcal. España, en comparación, a pesar de que el número de muertas por violencia de género nos parezca aterrador, no es uno de los países más machistas, como tampoco Reino Unido ni USA.
Los valores que constituyen el ser varón en occidente conducen a una actitud paternalista que implica relaciones de sumisión y que deriva en la incapacidad de establecer vínculos adultos, solidarios y fraternales (2). Son valores íntimamente relacionados con la cosificación del cuerpo de las mujeres, el uso de la prostitución, una sexualidad convertida en campo de batalla de poder relacionada con la problemática del abuso, del hostigamiento sexual y la violación o la tradicional falta de participación masculina en la anticoncepción (5). Además, la masculinidad así entendida empuja a la agresividad, la competitividad, la supresión de emociones, “el ser un duro”, el triunfar, ser más fuerte, autosuficiente y omnipotente… que lleva a tener conductas temerarias, y unido al uso de alcohol nos explica directamente la llamada “triada de la violencia" (2), que hacen del ser varón un factor de riesgo hacia mujeres, niños y niñas, hacia otros hombres y hacia sí mismos (5).Como ejemplo, valgan las muertes por violencia de género que también afectan a hijos e hijas, o las muertes por accidente de coche en varones, que constituyen la primera causa de muerte entre menores de 24 años y la segunda en mayores de 25.
Pero las cosas están cambiando, sin duda. El modelo de masculinidad dominante está entrando en crisis y los hombres son cada vez más conscientes del desfase entre su modelo de masculinidad tradicional con los modelos femeninos emergentes, y de las consecuencias de su propia socialización de género en la mayor mortalidad masculina. Cada vez hay más grupos que entienden que hay que educar a los varones en roles diferentes y fomentar otros valores como el autocuidado, la prudencia, la tolerancia, el respeto a las normas y a la vida de los demás, vivir más sano o no adoptar conductas de riesgo. Una sociedad más igualitaria implicaría también una sociedad en la que los hombres serían más longevos, por eso queremos….mujeres empoderadas para unos hombres más sanos.
Bibliografia
- Grupo de Hombres de Granada por la Igualdad de Género grupodehombresgranada.es
- Los hombres, el feminismo y las experiencias contradictorias del poder entre los hombres. www.michaelkaufman.com/.../los-hombres-el-feminismo-y-las-experienc...de M Kaufman
- Sanar la civilización. Claudio Naranjo
- Is patriarchy the source of men’s higher mortality? D Stanistreet, C Bambra, A Scott-Samuel. J Epidemiol Community Health 2005;59:873–876.
- El varón como factor de riesgo: Masculinidad, salud mental y saludreproductiva. Benno de Keijzer. https://scholar.google.es/citations?view_op=view_citation&hl=es&user=zu4ro8gAAAAJ&citation_for_view=zu4ro8gAAAAJ:u-x6o8ySG0sC




